Excursión a ver los ciruelos en flor
Mi primera excursión con picnic incluido fue a ver los Ume (ciruelos en flor). La organizadora era Carmen, una chica española del programa ETP y uno de mis contactos en Tokio.
Yo me llevé a Michaela, Nils y Jonas. Por los nosmbress descubrireis que son alemanes.

Los ciruelos en flor

Carmen, la organizadora del evento

Curiosidades a ver en un parque japonés

Con Michaela
Land Markt Tower
Mi primer día de turismo en Japón me fui con un grupo de Alemanes a Yokohama. El tiempo no acompañaba y nos fuimos a visitar la Land Markt Tower, que es el edificio más alto de Japón, con 69 plantas.
Además de la altura y el mirador en la última planta, otro de sus atractivos era tener el ascensor más rápido del mundo, hasta que Taipei le ha quitado el record este año. Los dos ascensores más rápidos del mundo se han hecho por la compañía Toshiba.
La velocidad del ascensor de la Torre es de 45 Km/h. Es decir, que tardo yo lo mismo en subir al 6º en mi casa de Barcelona, que en llegar al piso 69 con este ascensor.

Land Markt Tower de Yokohama

Distrito Mirato Mirai
Primera cena con la gente del trabajo, una Monja party
Mi primer día en BOSCH fue un continuo flujo de presentaciones. No me acuerdo de ningún nombre por ese día. Descubrí que el 85% de los empleados son japoneses, el 14,999% alemanes, ya que la empresa es alemana, por supuesto todos los jefes menos el de mi departamento son alemanes. Y el 0,001% españoles, es decir yo solita. Así que soy la nota exótica y los japoneses se sorprenden de que sea española y me empiezan a hacer preguntas sobre España sin parar.
Por la tarde bajó Henrik, un alemán, a visitarme y me dijo que había una cena al día siguiente en un barco para ver el Rainbow bridge. Que estaba ya reservada pero que había uno enfermo, que si quería ir. Y claro, dije que sí, así que el viernes hacía viento y se suspendió en barco, pero fuimos a cenar a un restaurante donde te preparas tu comida en una plancha. A eso en Japón se le llama Monja party , aunque se pronuncia diferente que en español, así que no empeceis con las bromitas.

Hiro y Okamoto-san con las chicas alemanas

Henrik y yo
¿Porqué estoy en Japón?
Hace ya mucho tiempo, o eso me parece a mi, cuando acabé la carrera me marche en mi Cliocinante (Un maravilloso Clio verde modelo JASP al que le juré amor eterno) a Alemania, a ver que me deparaba el país y aprender un poco esa legua que consideraba difícil hasta llegar a Japón. Me pasé 9 meses haciendo cursos de alemán y trabajando a tiempo parcial en un centro de investigación informática. Decidí buscar trabajo pero la única oportunidad existente en el momento con mi nivel de alemán, era entrar a hacer prácticas en alguna empresa. BOSCH fue la primera en responder y cogerme. Yo hubiera preferido SAP, pero cuando me llamaron yo ya había dado mi palabra a la primera. Pero toda decisión es por algo y al mes y medio de haber empezado, mi jefe se me acercó y me dio un papel diciéndome: No sé que quieres hacer cuando acabes el contrato aquí, pero si te quieres ir a Tokio, tenemos esta oferta y tu das el perfil (fue el 13 de septiembre del 2005). Así que pasé la entrevista y aquí estoy.
Día 1
Llegada a Tokio con puntualidad inglesa, para eso volaba en una compañía británica. Hacía una cantidad indecente de horas que había pasado el control de seguridad en Barcelona, donde deje mis nervios, ya que llevaba más kilos de equipaje de mano que facturados y estaba preocupada por si no me los dejaban pasar.
En mi escala en Londres sólo tuve tiempo para pasar los otros dos controles de seguridad antes de llegar a la puerta de embarque y fue entonces cuando tuve mi primer contacto con la realidad nipona. Los pasajeros del vuelo eran un 95% japoneses. Cuando las azafatas llamaron al embarque, el 5% restante de pasajeros nos levantamos y nos dirigimos a la puerta. Las azafatas tuvieron que hacer con gestos la llamada de embarque. Fue entonces cuando realmente confirmé que los japoneses no hablan inglés.
En el aeropuerto internacional de Narita, llamé a Mr. Eguchi, mi contacto de la empresa que me venía a buscar. Cogí el Limusine Bus pertinente y llegué a Tama-Plaza, donde me venían a buscar.

Llegada de mi vuelo al aeropuerto de Narita
Me llevaron a mi ático con vistas, que es como siempre imaginé que sería mi apartamento de Japón, y lo seguiré imaginando.
Después de firmar mil papeles, me dejaron sola ante el peligro. Podía hacer lo que quisiera, pero previsora, me fui a registrarme como ciudadana nipona por un año. Así me choque de pleno con mi primer Lost in Translation. Que bonito es el Kanji, que imaginación le has de poner para entenderlo. Las máquinas expendedoras de billetes están en japonés, los mapas de las líneas de tren y metro también. Conseguí registrarme con una mujer que no habla inglés y es la que lleva el registro de extranjeros. No haré comentarios al respecto.
Desde mi llegada a las 11:05h de la mañana, intenté contactar con mi familia. Pero me fue imposible hasta que a las 22h de Tokio, pude llamar por el ordenador de una chica que vive en mi edificio. Mi desesperación era máxima, porque sabía que estaban sufriendo por mi, además de que sentirte incomunicada en un país es algo muy duro.
Sé que recordaré toda mi vida el 15 de marzo del 2006, fue uno de los días más duros que he vivido. Pero se quedó en eso, lo que he vivido en los días que llevo en Japón es algo fascinante, y me queda un año por delante.
Emigrante sin destino. Parada en Tokio.
Mi abuelo me bautizó esta Navidad como “Emigrante sin destino”, y me añadió: “Gallina sin gallinero, donde pondrás el huevo”. Realmente tiene razón, por ahora mi único destino es el mundo. Así que estoy en una parada técnica que durará un año y tiene lugar en Tokio. Porque Tokio? porque un año? etc? Son preguntas que poco a poco iré contestando en este blog.
Os invito a compartir en este blog mis experiencias en el país del sol naciente.






