Ya os he hablado algo sobre ellos, pero voy a dedicarles este post.
La Peter Band es una banda keniata formada por 12 miembros, pero al Peace boat solo suben 4 miembros. Volaron hasta Singapur para embarcarse en ese puerto y quedarse hasta Kenia.
Está vez vinieron George, Gordon, Eric (Estos tres siempre son fijos en el barco) y Roberto. Este último es un niño de 13 años e hijo de Peter, el fundador de la banda que murió hace 6 meses en un accidente junto a un miembro de Peace Boat. Era la primera vez que volvían al barco después de su muerte, así que ha sido algo especial para las dos partes. Yo no conocí a ninguno de los dos fallecidos, pero Abi una de las profesoras estuvo en el último viaje y su coordinador era el chico de Peace Boat y Peter estuvo en el Peace Boat como miembro de la banda. Ha habido momentos duros por el recuerdo, pero los que mejor lo han llevado han sido los miembros de la banda. Ellos dicen que Peter murió como un hombre y cuando eso pasa no has de llorar por él. También dicen que el era el mejor y que cuando se acuerdan de él no pueden dejar de reír por la cantidad de cosas buenas que hizo.
Conocí a los miembros de la banda en el restaurante que ponen por la noche en la parte trasera del barco. Allí llegué muerta de hambre por no haber tenido tiempo de cenar en Singapur y me senté con Phil, mi coordinador, al lado de ellos. Los miré y vi 4 sonrisas y 8 ojos enormes mirándome. Phil me presentó y desde aquel momento se convirtieron en mis amigos. Me explicaron que habían estado muchas veces tocando en España, que suelen ir para los festivales de verano. Así que seguro que alguno de los lectores del blog los ha visto actuar.
Al día siguiente hicieron su primera performance, yo aún tenía mi cámara así que tengo varios videos. Su música no te deja estar quieta. George es el líder de la banda, el canta y toca los tambores africanos, Gordon canta y baila como principal tarea, pero también toca el djembe. Eric es el maestro del djembe, no le ves las manos cuando toca y Roberto también toca el djembe y baila.
De ahí a las clases de Suahili, los workshops de djembe y danza africana y las noches en el Sunshine Bar o en el Sports Bar. Mis días entre Singapur y Seychelles fueron duros, tuvimos que trabajar a contra reloj preparando el programa de español porque sólo existe inglés para algunas personas. Perdí mi cámara a bordo y me sentó fatal como se portaron los miembros de la agencia de viajes que trabaja con Peace boat. Hubo varios días que si me daban un billete de avión lo hubiera dejado todo. Durante el día lo pasaba fatal con todo, pero por la noche me juntaba con Gordon, George y Eric y nos empezábamos a reír por cualquier cosa y era un no parar. Un día le dije a George: “Desde que te conocí aún no te he visto sin una sonrisa en la cara”, él me dijo “My friend, there are no problem” (Amiga no hay problemas).
Gordon es la bomba. Es un hombre enorme, era la persona más alta a bordo. Y siempre gesticula muchísimo. Desde el primer día siempre que nos encontrábamos a bordo me gritaba “caliente”. Que él no sabía que significaba pero era algo que decían un grupo latino americano que conocieron en España. Así que le expliqué el doble significado y se partía. Aún ayer en la despedida en el puerto, él desde abajo y yo a bordo me gritó “Caliente”.
Eric parece más serio, pero es que tiene 24 años pero físicamente parece que tenga 18 y eso le molesta un poco, así que dice que si está serio parece mayor. Como lo sabía le hacía cachondeo llamándolo “niño” y el me decía “Biatris (así pronunciaban mi nombre) no niño, hombre”. Eric lleva 10 años pegado a un djembe. El otro día le pregunté: No te cansas nunca de tocar? Me dijo que él estaba enamorado del djembe, así que nunca hay suficiente. El toca muy rápido, pero es zurdo, así que en los workshops, cuando enseñaba como tocar, lo hacía llevando el ritmo con la derecha para no ir deprisa y que la gente lo pudiera seguir. El día del último concierto a bordo, hacía muchísimo calor y de tocar a Eric le salieron ampollas en los dedos. Al día siguiente en Kenia volvió a tocar aunque le dolían las manos.
Roberto es el niño, que era la primera vez que estaba a bordo. El primer día parecía tímido pero se soltó y se convirtió en una estrella a bordo. El primer día en Kenia me lo encontré en el hotel y le digo: “Roberto porque estás serio?” “Echo de menos el Peace Boat”. Ayer a la vuelta al puerto, los miembros de la banda volvieron a subir a bordo. Cuando Roberto salía del barco todos los pasajeros que estábamos por allí le gritábamos su nombre y se puso a llorar. Algo que no sería extraño en un niño europeo, pero en Kenia “los hombres no pueden llorar en público”. Un niño de 13 años es considerado un hombre si le han hecho la circuncisión en vivo y no ha llorado. Algunos miembros de la banda han pasado por ese acto según a la tribu a la que pertenecen.
He aprendido mucho de la cultura de Kenia con ellos. Me han explicado cosas sobre sus diferentes tribus, aunque hoy en día el peso de tu tribu en tu vida es muy poco. La gente se casa sin problemas entre diferentes tribus, escogen su vida y hacen lo que quieren. Peor aún así a un keniata le puedes preguntar a que tribu pertenece. Gordon, George y Roberto son Luo, Eric es Kikuyu. De los miembros que conocí en Kenia había también Luya. En total hay 42 tribus en Kenia. Los más conocidos son loa Masae porque son los que más han vendido al turismo su vida.
En el puerto de Kenia, llegó el resto de la banda y nos acompañaron en el safari de GET (Global Engish Training). Todos los profesores íbamos en ese safari, porque era donde venían los alumnos de inglés. En cada camioneta venía un miembro de la banda. Por la noche en el “Lodge”, no sé como traducirlo al español. Un hotel de estos estilo cabaña pero bueno en el medio de un parque natural. Total, que allí la banda nos brindó otro concierto. Está vez nos tocó bailar más. Sobretodo porque sacaron a todos los profesores y tuvimos que bailar uno a uno.
El segundo día en Kenia volvieron a tocar porque hicimos workshop de música de nuevo. Y en el puerto volvieron a tocar.
La despedida en el puerto fue durísima. El rato que estuvieron a bordo antes de desembarcar definitivamente fui a despedirme de ellos. Eric me regaló un collar con un djembe pequeñito que lo ha llevado en los dos conciertos que han hecho a bordo y un día le dije que me gustaba mucho. George me regaló un colgante y un llavero keniata.
Cuando salieron por la puerta hubo muchas lágrimas de los miembros de Peace boat. Pero nos las secamos corriendo para ir a cubierta y ver su última performace. Volvieron a tocar con su alegría de siempre. Los pasajeros, voluntarios y miembros de Peace Boat les cantábamos sus canciones. Cuando empezamos a tirar las serpentinas fueron cogiendo todas y nos gritábamos todo lo que nos decíamos a bordo: “Caliente”,”Yambo”,”Biatrisss” (Aunque les dije mil veces mi nombre no lo cambiaron), Phiru (Que es como se pronuncia Phil en japonés), etc…
Es el primer puerto donde dejo amigos, realmente es el primer puerto donde mis serpentinas cogidas por ellos significaban mucho. Un lazo de unión que espero que no se rompa. Estoy invitada a Nairobi cuando quiera. Me dijeron que nos veríamos en España, pero que esperan que vaya a verlos a Kenia antes.
El primer día que los conocí, Phil me dijo: “De mis dos viajes anteriores mis mejores recuerdos son entre Singapur y Kenia, porque era cuando ellos estaban a bordo”. Yo me sorprendí un poco, porque en el barco pasan cosas alucinantes a diario. Pero ahora lo entiendo.
Ayer al despedirme les dije que me gusta más cuando tocan solo 4 que cuando están toda la banda. Cuando son cuatro se nota la coordinación en todo, en cambio cuando son 12 pierden poderío. Cuando van a España van todo el grupo, así que siento que no podáis tener el privilegio de ver a George, Gordon y Eric en estado puro.
Nos hemos quedado sin color y sin música a bordo. El hueco que han dejado ha sido muy grande. Los echo de menos…
Sigo escribiendo sobre este post un día más tarde para contar una cosa más que los miembros de la banda hacen a bordo. Esta mañana en el desayuno, Abi, una de las profesoras de inglés, estaba corrigiendo una redacción de un alumno. El chico explicaba sobre Kenia y decía que antes los negros le daban miedo, pero que después de haber conocido a Gordon y George ya no le dan miedo.
Los japoneses son bastante racistas con los asiáticos, por no decir mucho. Y los negros les dan miedo, supongo que porque unos son muy grandes e imponen respeto y los japoneses son pequeños. La cuestión es que a los pasajeros los notas cogiendo confianza día a día con los miembros de la Peter Band y quitándose estereotipos de la cabeza. En el Peace Boat nadie pertenece a una raza, aquí no se comentan estas cosas porque no hay lugar a ello. Todo el mundo que entra por la puerta es lo mismo. Ya sea pasajero, invitado, voluntario o personal del crucero.
Así que los miembros de la Peter Band tuvieron preguntas en los workshops como: ¿Qué música se escucha en Kenia? Y cuando ellos contestan que la misma que en el resto del mundo, los pasajeros se dan cuenta que no hay tanta diferencia como creen entre una persona de Kenia, un japonés o un australiano.
Yo un día les dije que ellos sin quererlo les dan una lección a los pasajeros muy buena que les ayuda a abrir los ojos a este mundo global, pero espero que no globalizado. Lo cual nos permite tener diferentes culturas, pero vivir en armonia.