Sin Destino
Hace poco menos de un año llegué a Tokio, una ciudad nueva donde no conocía a nadie. Mi primer shock cultural lo sufrí en Londres cuando la azafata llamaba para el embarque y los japoneses no la entendían. Ahora mismo estoy sentada esperando el embarque dirección Londres, pero en mi mente no hay destino. Estoy rodeada de nipones que hablan bajo y se comportan. Imagino que la mayoría de ellos vuela a Europa de turismo, no se ve mucho “businessperson”, van a cumplir su sueño de visitar Europa.
Yo vuelvo a casa, aunque no sé muy bien que significa eso, porque mi casa está en muchos lugares. Dejo atrás una experiencia inolvidable, un país misterioso en el que todo el mundo me ha tratado bien. Dejo amigos, que son razones importantes para volver.
Me voy del país del sol naciente, de las luces de Neón, de lavabos limpios, de trenes puntuales, de servicio impecable, de desorden organizado, de casas pequeñas, de tacones altos, de comercialización globalizada pero cultura nacionalista, de hombres afeminados y machistas al mismo tiempo, de mujeres esclavas de su propia belleza, de cambios rápidos y extremadamente lentos, de tabúes, de contradicciones, a veces tan agobiante como fascinante, donde no hay tiempo para el aburrimiento. Sigo pensando lo mismo desde la primera semana que llegué a Japón, no es un país apto para todos los públicos.
Me voy sin destino fijo, habiendo hecho mucho más de lo que esperaba cuando llegué. Mi alma viajera sigue inquieta y más después de haber viajado los últimos tres meses. Viajar es una droga, cuanto más viajas, más quieres. Más que viajar me gusta vivir en otros países, el enriquecimiento no es comparable. No quiero ser una viajera de vacaciones.
A Japón le debo mucho, he conocido facetas de mi misma que nunca hubiera descubierto sin vivir aquí. Arigatou Nihon!!!
Mata ne!! (Nos vemos! hasta pronto!)
Escrito en el aeropuerto de Narita, esperando el embarque a mi siguiente destino.
Cenas formales a bordo
Como todo crucero que se precie, el Peace Boat aunque intenta que sus pasajeros tengan conciencia de los problemas globales, 101 noches dan para que tengamos alguna que otra noche elegante, donde te pones las mejores galas que tienes en tu camarote, un poco de chapa y pintura e intentas parecer una persona decente, dentro de las posibilidades de cada uno, esta claro. Así de paso, con la escusa de ir guapos pues te haces fotos con todo el mundo.
En la primera cena formal, aun no habíamos parado en puertos étnicos, como los llamo yo, así que los profesores íbamos vestiditos de forma occidental. Este post me sirve para introduciros a los profesores.

Las profesoras de izquierda a derecha: Elena en primera fila de Australia (origen japonés), detrás Erica de Escocia, Karen de País de Gales, Yuuka japonesa y coordinadora, Jane de EEUU(medio japonesa, medio alemana), detrás Jen de Inglaterra, al lado Corri de Canada, delante Keely de EEUU, de color rosa Abi de Inglaterra y detrás Tracy de EEUU. Y faltó yo que en ese momento fui a buscar mi cámara….

Los profesores: En primera fila de izquierda a derecha Suhail de Texas (Padres de la India), Phil de Inglaterra y Coordinador, Sam F. de Nueva Zelanda. Segunda fila con sombrero Damion de Jamaica pero habita en EEUU, José de Jamaica, Yahaya medio de Libia medio de Japón y no era profesor, Jovan de México y Yoshi de EEUU (de origen japonés). Detrás de todo Taka de Japón y coordinador hasta Egipto, Pat de EEUU y el último con corbata roja es Sam W. de Inglaterra.
Algunos de los profesores se hicieron muy famosos entre las pasajeras, las camareras, las que limpian habitaciones, etc… por razones evidentes.

Aquí aparezco yo con Jane y Elenita que es como yo la llamo.
Este es el team, 18 profesores de 10 nacionalidades diferentes, más los coordinadores. Cuenta la leyenda que hemos sido el grupo de profesores más unido, que se ha dedicado a trabajar y hacer bien su labor. Seguiré contando cosas al respecto.
Visita a Okinawa II
El post sobre Okinawa está bien redactado y explico claramente lo que pasa en las islas tropicales japonesas. Así que ahora no me voy a explicarlo todo de nuevo, sólo os dejo la evidencia gráfica de lo que pasa en los lugares que os escribí.

Cartel a la entrada de la base militar, donde se prohíbe la entrada a la base y puede ser castigado por la ley “japanesu” (No se quién escribiría el letrero…).

Los dos marines que vinieron con sus coches en cuanto vieron aparecer a nuestro grupo. Por los altavoces nos decían que nos apartáramos de la valla. Los soldados nos preguntaron nuestro propósito y nos dijeron que no sacáramos fotos
.
No me enfadé con ellos son unas victimas más del sistema. Ellos creen que lo hacen por la paz en Japón y no porque su país quiere manejar la marioneta desde lugares estratégicos. Estos soldados quisieron encontrar una salida para su vida como queremos tantos. Pero escogieron un camino donde en algún momento has de apuntar con una pistola a otra persona. Detalle que no aparece en los folletos que usa EEUU para reclutar soldados.

El alcalde de la ciudad de Funtenma señalando la base militar que está en medio de la ciudad y con una gran pista de aterrizaje. La ciudad tiene un plan para crear un parque de viviendas y hoteles, así proporcionar los mismos ingresos o mayores a los habitantes que viven de la base.

Una foto del plan que tiene EEUU sobre su nueva base militar en Henoko. Si apreciáis la foto veréis donde hay olas, que indica donde está la barrera de coral. La base sería un puerto militar con aeropuerto incluido. Un gigante de cemento.

Lazos con deseos escritos, como : ”STOP new BASE”. Es un tradición japonesa la de colgar los deseos en los templos en papel, tela o madera. No sé si tiene algún significado el material. En la playa de Henoko hay una barrera metálica que esté llena de deseos de paz.

Ayudamos a limpiar la playa. El turismo también perjudica a las comunidades así que Peace Boat siempre intenta decirle a los pasajeros que se ha de hacer un turismo ecológico y responsable. La fotos es de los más guiri (No es mia, por si sirve de algo…) pero una de las cosas que he aprendido en el viaje es que enfardarte con el mundo no sirve de nada. Así que es mejor intentar pasartelo bien aunque se trate de un tema importante.

La bahía de Okinawa donde llegan los cachalotes (No estoy segura del nombre en español) que están en riesgo de extinción si se lleva a cabo el proyecto de la base militar en Henoko. Es un lugar precioso como podéis observar en la foto.
Okinawa es una tierra que ha sufrido por muchas partes, tanto por los japoneses como los estadounidenses. Detrás de unas islas bonitas y tropicales existe un pueblo que sufre mucho. Creo que nuestra labor como ciudadanos de la tierra es informarnos de los lugares que vamos a ir a visitar como turistas e intentar ayudarlos en la medida de lo posible.
Reconozco mi total ignorancia hacía las islas de Okinawa antes de haber puesto un pie en ellas y decidir hacer un tour de Peace Boat sobre las bases militares.
Entrenamiento de emergencia
Cuando viajas en un barco por en medio de un océano donde no ves tierra firme, ni otros barcos, ni ningún tipo de vida humana a tu alrededor. Cuando ver un delfín o un pez saltador es una noticia dentro del barco, a veces te preguntas:¿Y si el barco se estropea ahora?
Para eso existen los entrenamientos de emergencia, que se ha de hacer por ley para cada persona que entra al barco. Desafortunadamente por un lado, se realizó dos días después de haber partido de Yokohama y uno después de Kobe para todos los pasajeros. Afortunadamente no pasó ninguna desgracia durante ese tiempo (algunos llevaban los dedos cruzados).
Así que todos nos pusimos nuestros chalecos salvavidas y seguimos las instrucciones dadas en japonés e inglés (no se puede sobrevivir en el barco si no hablas uno de estos idiomas) por los altavoces, según donde está localizado tu camarote en el barco has de ir a un sitio o a otro.
El barco se viste de naranja por un tiempo, parece la fiesta de la reina en Ámsterdam. Y esto es lo que se ve:


Yuko-chan, mi compañera de habitación. Lleva el número de nuestro camarote pintado en el chaleco (303).
Gente Inquieta. Entrevistada en Infonomia
Hago un paréntesis de Peace Boat para poner el link a la entrevista que me hizo Epi (Salutacions) de Infonomia en Barcelona el día que paré con el barco. Que estrés tuvimos para sacar media hora de mi tiempo en las ramblas de Barcelona.
Me gusta lo de gente inquieta, es algo que me define muy bien. No sé si para bien o para mal, pero lo soy.
Empieza el espectáculo
En mi tercer día en el barco os escribí sobre la partida del barco de Yokohama. Para ilustraros ese día y el anterior cuando los voluntarios subimos al barco os voy a poner fotos.
La llegada al barco es un momento emocionante, porque no sabes como es el barco por dentro. Durante los días de la orientación en Tokio no nos enseñan demasiado para que sea sorpresa. Así que está es mi foto en el pasillo de entrada al barco:

Por la noche me dediqué a hacer fotos al Minato Mirai y os dejo una foto que me encanta porqué parece que sean dos, pero es la forma del edificio de la Terminal de cruceros.

Al día siguiente nos levantamos a ayudar a los pasajeros y me hice la foto que se hacne los pasajeros al entrar.
Para información el barco se llama “The TSS Topaz”, aunque la organización de la ONG se llamé “Peace Boat” y es lo que tiene pintado a cada lado y en la chimenea.

Vuelta completada
Hola a todos!!
Estoy en Tokio de vuelta!! Ayer llegué a Yokohama con una sensación extraña. Cuando llegas te das cuenta de lo que has hecho, he completado la vuelta al mundo, tengo mi certificado que lo acredita.
El Barco desembarca hoy en Kobe, otra ciudad de Japón con el resto de pasajeros, así que nos quedamos a ver como se iba y ver que tu casa de los últimos 101 días se va sin ti es algo difícil de asimilar. Me tocó trabajar en la salida despidiendo a los pasajeros. Me alegré mucho porqué les di la bienvenida hace 101 días y ayer los despedía. El 2 de noviembre me saludaban al estilo japonés y ayer me abrazaban, lloraban y me llamaban “Bea-chan”. Algunos de ellos los recordaré siempre.
También me despedí de los voluntarios, algunos amigos, otros compañeros. Pero siempre serán personas que compartieron la experiencia conmigo.
No se me ha hecho muy duro dejar el barco porque Tokio es mi ciudad del último año, así que por la noche ya me fui a cenar con amigos y te sientes como en casa. Ahora empieza de nuevo la vida y he de hacer muchos artículos para explicaros bien lo que me ha pasado en estos tres meses. Siento la falta de posts, pero ha sido duro lo de conectarse a internet y escribir. Vuelvo a la vida real, así que preparaos porque esto acaba de empezar.
Gracias a todos los que me habéis mandado vuestro apoyo durante mi travesía.






