Una mujer, pero no una más

Hablar de Chiaki Hayakawa es hablar de una mujer que rompió moldes en lo que su sociedad le marcaba. Si se llamara Maria Font, por decir un nombre, hubiera sido igual de rompedora.

Esta mujer japonesa fue invitada como “Guest Speaker” en el viaje 55 del Peace Boat. Un lugar familiar para ella porque es invitada cada vez que el barco para en Kenia.

Sentí una gran curiosidad por esta japonesa con cara de felicidad que explicaba con sus propias palabras como antes de hacer lo que su sociedad le marcaba: encontrar un buen trabajo, casarse y formar una familia, quiso conocer el mundo. Su inquietud le llevó a la India, donde comprobó que hay desigualdades sociales. En su época Japón disfrutaba de un capitalismo socializado 95% de la población es clase media, ahora por lo que dice este artículo las cosas están cambiando. Hayakawa tuvo la necesidad de seguir viajando y llegó a África, el continente del que se enamoró. Lleva más de 20 años viviendo en Kenya un país donde la gente con pocos recursos le ofrecía comida y cama sin preguntar más. En este país se sintió aceptada desde el primer día y decidió quedarse, rompiendo con lo que su sociedad le marcaba.

Hoy en día es freelance y destina el dinero que gana en donaciones a crear escuelas en Kibera un suburbio de Nairobi. Ella sintió una fuerte llamada por estos lugares donde la gente vive en la más absoluta miseria. Incluso su marido, keniata, se oponía al principio a que intentara trabajar allí.

En una sesión de “Questions & Answer” en inglés le preguntaban si fue aceptada siempre en Kenya y ella contestó que sí. Yo le pregunté si aceptaron su decisión en Japón. Contó que no, que su familia ni siquiera ahora entiende bien porque pudiendo tener una “vida estable” en Japón se fue a África.

“Vida estable” es una definición que siempre me ha hecho gracia, mucha gente me lo decía cuando les decía que me iba a un lugar u otro. Te cargan con frases lapidarias y moralistas: ¿Qué no quieres estar cerca de tus padres? ¿Cuándo te estabilizarás? ¿Cuándo buscarás un buen trabajo (= trabajo para toda la vida)?

Hayakawa contó que sus padres cuando les dijo que se iba a casar con un hombre de Kenya le dijeron que no volviera por su casa y que no trajera a ese salvaje a su casa, que iban a pensar los vecinos de ella. Un pasajero mayor le dijo: Como persona te entiendo y te apoyo, como padre hubiera pensado lo mismo que ellos.

Me pregunto si Chiaki hubiera tenido alguna vez la cara de felicidad y esa sonrisa contagiosa si hubiera seguido el canon estipulado por la sociedad. Tendría que ser un orgullo tener una hija como Chiaki y no una vergüenza para una familia. Crear escuelas en un suburbio Keniata es hacer mucho más por el mundo que tener un “buen empleo”, a mi modo de ver las cosas. Espero y deseo que esto cambie, por lo menos desde este rincón lanzo esta reflexión a quién me lea.

NOTA: Las fotos son gentileza de la web de Peace Boat. No tengo fotos de ella, fue cuando perdí la cámara y no hice fotos dentro del barco en un tiempo.