En la ceremonia de despedida en el puerto de Mombassa ( Kenia), donde todos estábamos echando unas lagrimitas porque era el primer puerto donde dejábamos amigos, los miembros de la Peter Band, que nos deleitaron con su música mientras nos marchábamos. Pasó Masae, la coordinadora de invitados a bordo, a presentarnos a Israel. Me acuerdo que le dije que me disculpara por estar triste, pero que me entendería el día que tuviera que dejar el barco.
Israel es de Israel y el nombre se lo pusieron sus padres que son indios de origen judío y que dejaron Bombay (ahora Mumbai) para volver a la tierra prometida cuando se formó el estado de Israel.
Él, Israel, subió a bordo como “Guest Educator” (invitado educador) y nos acompañó desde Kenia a Jordania. Por desgracia no pudimos tener a la parte Palestina a bordo porque no consiguió el visado a tiempo.

Israel a la derecha y yo a la izquierda en la cena formal.
Al día siguiente tuvimos una cena formal a bordo y siempre sacábamos al azar las parejas para la cena. Yo tuve la suerte de que mi pareja fue Israel. Así que me pasé la velada hablando con él sobre su país. Me comentó que estaba nervioso porque al no estar la parte palestina, no quería que los japoneses se quedaran sólo con una parte.
Hablamos de las normas de Israel, de la mili de 3 años obligatoria para los chicos y de 18 meses para las chicas. Si eres insumiso has de ir a la cárcel durante ese tiempo. Después tienen un mes de servicio militar anual hasta que cumplen una edad que ahora no recuerdo. Lo hacen porque el gobierno cree que el estado ha de estar siempre preparado para ataques externos.
Recuerdo hablar con él sobre el ataque al Líbano. Decirle que aquello no tenía razón de ser y que ahora Israel atacaba en vez de protegerse como pudo hacer antiguamente. Él estaba de acuerdo con mi opinión. He de comentar que Israel es un luchador y mediador por la paz. Por eso estaba a bordo.
También le comenté que Yoshioka-san, el fundador de Peace Boat nos comentó en Tokio en el curso de orientación, que había estado en muchos lugares donde existen conflictos y que en todos, las personas de base, querían la paz. Que los seres humanos somos muy iguales, que nuestros instintos primarios son comunes y que aunque los medios de comunicación nos enseñen la parte mala de los conflictos, la buena es que la gente de esos lugares no quiere la guerra. Israel me dijo que era igual en oriente medio, que eran los gobiernos los que intentan que la gente quiera la guerra, pero que los israelitas quieren vivir en paz con los palestinos.

Israel dando una clase para la Global University.
Israel además de hacer conferencias para los pasajeros, era el profesor de la Global University a bordo (sesiones a parte que se hacían para alumnos de este programa) y al que tuve la suerte de asistir, porque las plazas son limitadas y sólo 2 o 3 profesores GET pueden ir.
Una noche a bordo viví una de las escenas que más me gustaron en los 101 días que viví dentro del barco. Paseando por cubierta llegué al bar que hay en la piscina y me encontré a Israel y Yahaya (Libio-japonés, aunque él se considera muy de Libia y muy musulmán) hablando. Les pregunté que hacían y estaban compartiendo las tradiciones de sus religiones, comidas típicas, etc… me dejaron estar allí y los dos se iban dando cuenta como estaban mucho más unidos de lo que parece desde afuera. Mientras los veía hablar y contentos de encontrar tantos puntos en común entendí que esos pequeños momentos son los que hacen grande el Peace Boat. Seguramente Israel y Yahaya tienen pocas ocasiones, por no decir ninguna de hablar con personas de la parte contraria, pero en el Peace Boat es posible.
Israel tuvo muchos buenos momentos a bordo, pero el más fuerte para todos es cuando anunció en una conferencia que después de todo lo hablado a bordo tomaba la decisión de no volver a ir a la mili, que iría a la cárcel el mes que le tocara cada año. El público aplaudió y él dijo: “Use your hands to do something for peace instead” (venía a decir que usáramos nuestras manos para hacer algo por la paz en vez de aplaudir).
Le preguntamos muchas veces sobre que podíamos hacer nosotros por la paz y él siempre contestaba. Vosotros que pertenecéis a países ricos ir allí e intentar cambiar las cosas desde vuestro lugar. Contar lo que habéis visto, lo que sabéis, intentar cambiar vuestro entorno. Si os hacen caso tendréis más fuerza para luchar.

En la foto sale con Stuart, un traductor. Éste lleva una bolsa con la paloma de la paz y un tallit (estola judía de rezo) con la bandera Palestina. Son de un congreso que hicieron jóvenes israelitas y palestinos en Alemania en el 2006.
Israel los donó para la subasta caritativa que se hizo antes de llegar a Jordania para recoger fondos para el campo de refugiados palestinos.

En su fiesta de despedida. Él no sale muy bien en esta foto…

Israel con varios profesores y con Teodora, la camarera búlgara que se hizo amiga de todos.

La fiesta fue el día antes de llegar a Jordania, pero Israel se quería despedir de todos los profesores y apareció por la tarde en la reunión que teníamos siempre de 6 a 7. Entró y nos dijo emocionado: No puedo hablar, sólo quiero abrazaros. Cuando me abrazó me dijo que ahora entendía mis palabras del primer día.
Israel dejó una gran huella a bordo, tanto en los profesores como en los pasajeros.