Navidad, dulce Navidad
En dos días volveré a casa por Navidad. Ya son unos cuantos años (excepto el pasado) que vuelo el 22 de diciembre para llegar a casa por estas fechas tan señaladas. La fecha es por casualidad, no tengo ninguna explicación lógica por la cual siempre he volado ese día. Ni por que sea el día del gordo, ni porque los dos patitos me guste ni nada en particular. Pero visto que algunas tradiciones empiezan por hechos casuales a lo mejor lo convierto en tradición.
El domingo pasado paseando por el centro de Madrid acabé en la Plaza Mayor, que para mi sorpresa tiene un mercadillo navideño donde los objetos que más se venden son pelucas. Ni de Santa Claus, ni de los reyes magos. Pero sí se venden cabelleras falsas al estilo Elvis o a lo afro.
Si buscas un poco, debajo de los pelos de color chillón existen puestos con figuritas navideñas. Lo que yo me preguntaba era: ¿Se creerán los guiris que vienen por estas fechas a Madrid que es una tradición de la ciudad? ¿Volverán con ellas a sus lugares de origen explicando que en Madrid las llevan? Aun no tengo la respuesta, pero será cuestión de tiempo saber si se hará una tradición y los extranjeros están en lo cierto o pasará desapercibido. Yo deseo que pase como con los sombreros mejicanos que se venden en las Ramblas, que los guiris se los compran pero por ahora no se ha convertido en tradición.
Aunque me gustaría ver la cara de póker que se les queda a los visitantes que ven en Cataluña a los “tió” o “cagatió”. Un tronco con cara y barretina (sombrero tradicional catalán) al que se le da de comer y se le tapa con una manta. El día de noche buena se le pega con un palo cantándole una canción para que cague regalos. Confieso que compré uno en el mercado navideño de la Sagrada Familia y lo tengo en mi casa de Madrid.

La tradición o leyenda viene de pastores que iban a ver a Jesús recién nacido y no tenían nada para llevarle. Así que le dieron toda la comida que tenían y ellos se quedaron sin nada. Al salir sin provisiones se sentaron en un tronco del que apareció comida para ellos.
En general del “tió” caga turrones y neulas que se comen en navidad.
He de decir que no hay tradición escatológica en Cataluña aunque en Navidad pueda parecerlo, ya que la figura más famosa del Belén es un hombre cagando. Se le llama “el caganer” y existen muchas variaciones. De hecho cada año salen personajes famosos nuevos que se transforman en caganer. Políticos, reyes y príncipes, deportistas, etc.. Toda una mina para los coleccionistas.

La figura del “caganer” simboliza la fertilidad de la tierra para el año venidero. Así que los catalanes representaban su deseo con esta figura.
Pues nada, después de un poca cultura navideña, dejarme desearos una Feliz Navidad!! Bon Nadal!! Merry Christmas! Froliche Weihnachten! Etc…
Me he interesado automáticamente por el calendario, porque el hombre es un cura fotografiado por Piero Pazzi. Un calendario que vende las 40000 copias que se han lanzado los últimos cuatro años y tiene un padre para cada mes. Los mejores cuerpos del país del Vaticano. Me he preguntado por qué escogían curas guapos para ese calendario, ¿cuál era el fin? ¿Debe la iglesia usar la belleza física de sus sacerdotes para promover sus creencias?




