Conversando en voz alta
Hace tiempo que no escribo un post hablando de algún tema de actualidad. Hoy seguramente tampoco será el día. Mi clase de pilates me ha dejado relajado el cerebro y dolorido el resto del cuerpo así que no estoy para post de polémica actualidad.
Simplemente dejaré que fluyan las palabras.
Los que seguís este blog habréis notado como ha disminuido el nivel de actividad a la hora de publicar mis aventuras. Pues sí, ya lo siento, pero desde que me mudé a Madrid tengo una vida bastante agitada. No es que antes no la tuviera, sólo que ahora no paro un minuto y cuando paro estoy cansadísima. He pensado en organizarme y subir las fotos por la noche en casa, pero escribir el post a la hora de la comida. La idea se esfumó enseguida porque comiendo es el único rato que hago vida social con mis compañeros de trabajo. He de buscar un rato en mi vida para seguir publicando historietas, que tengo muchas aventuras acumuladas en el cajón de sastre.
Esta semana estoy solidaria con un tema común para muchos españoles. Mis niveles de solidaridad aumentan con aquellas personas que como yo, están fuera de lo llamado el “sistema”: sin hipoteca, sin hijos, sin planes de pensiones, sin cuentas vivienda. Somos un blanco fácil para lo que “somos todos”: hacienda… SNIF,SNIF!!!
Por el lado positivo de mi vida estoy esperando mi próxima aventurilla. En junio me voy casi todo el mes al sureste asiático. El motivo principal es un viaje de trabajo a Singapur y como mi empresa me deja tener la vuelta de mi vuelo más tarde, me quedo de vacaciones por Camboya y Laos. Me hace mucha ilusión visitar estos dos países con la mochila en la espalda, el antimosquitos y la Lonely Planet!!! A la vuelta a Singapur por motivos aéreos pasaré 24 horas en Bangkok. Así que pondré varias “x” en mi lista de países. Confieso que el país del Sureste asiático que más ilusión me hace visitar es Myanmar, pero el horno no está para bollos. Bueno, sé que acumularé más fotos para explicaros esos rincones del mundo que se convierten en piezas del puzzle que construyo a diario: mi vida.






