El día después de la escala en Gran Canaria, en pleno Atlántico y dirección a Brasil, celebramos Noche Buena. Al ser el día después de un puerto no teníamos clases y nos dedicamos a hacer eventos para los pasajeros. Básicamente, además del “crew” (camareros, limpiadores, etc..), los únicos que teníamos origen católico eramos los profesores.
Por la mañana hicimos un evento donde explicábamos las tradiciones navideñas de nuestros países de origen. La mayoría de profesores explicaban las tradiciones de comer y beber. Sinceramente, aunque no soy creyente, me sentí mal durante las explicaciones de mis compañeros. Cuando me tocó hablar intenté explicarles a los pasajeros que Navidad es una fiesta religiosa. Después de aquel evento me dí cuenta que no tenía ganas de celebrar algo en lo que ya no creo y menos frivolizar tanto sobre ello, porque respeto a la gente que lo celebra. Pero la imagen que les estábamos dando a los pasajeros japoneses, añadiendo que para ellos es súper “cool” celebrar la navidad y por eso el día 25 de diciembre tienen que tener una cita (Sigo celebrando la navidad por mi familia, por mi no haría nada en navidad).


Karen explicó con una presentación de diapositivas la historia de Jesús. Aunque como todas las religiones, son demasiado complicadas para entenderlas en un día.

Por la noche, hubo concierto de villancicos, liderado por Jen, una de las profesoras que enseñó a todas las personas que se quisieron apuntar, varios villancicos en inglés.
Una vez acabado todos los actos nos juntamos en el bar para celebrar un poco la “tradición”.

