In USA for a week

En estos momento me encuentro en Nueva York, pero es circunstancial. Llegué a norte américa el domingo pasado, estuve dos días en Ottawa, Canada y después volé a Washington. Tenía que pasar el fin de semana por la zona y antes de quedarme en Washington preferí volar a Nueva York. Mañana por la noche he de volver a la capital. No es que no me guste Washington, es una ciudad histórica y se pueden visitar todos sus monumentos. Pero sin lugar a dudas prefiero Nueva York.

Hoy me he pasado el día callejeando por Greenwich village y por el SoHo. Mañana quiero alquilar una bicicleta y recorrerme Central ParK. La última vez que estuve estaba nevado.

Hay una cosa que me encanta de las ciudades de estados unidos y es su mezcla. El martes cuando aterricé en Washington había una pareja de Amish en el aeropuerto. Nunca los había visto en directo y me pareció tan extraño como cuando vi a Geishas y Maikos en Kyoto. Me pregunté si se les permite ir en avión ya que rechazan la mayoría de los avances tecnológicos.
Si te paseas con Williamsburg en Brooklyn puedes llegar al barrio judío ortodoxo, donde parece que vivas en otra época. Las mujeres llevan pelucas porque al casarse se rapan el pelo. Los hombre tienes tirabuzones y no sé de que se mantienen porque su misión es estudiar los textos sagrados durante su vida.

Muchos estadounidenses ven a los musulmanes como extremistas después del 11 de septiembre, pero en este país tiene cabida comunidades extremistas que están protegidas por el gobierno y me parece fascinante.

La parte mala de este país es la comida. Aquí nadie desayuna en su casa, está todo preparado para que te compres un café a la salida del metro, para que comas cualquier tipo de sandwiches al mediodía y te compres algo preparado antes de volver a casa por la noche. No hay supermecados en las ciudades y los que hay son carísimos.
En Washington downtown hay muchísimos restaurantes que sólo están abiertos para desayunos y comidas, a la hora de la cena están cerrados, porque se supone que hay muy poca gente que viva en el centro de la ciudad. En la capital el número de Starbucks es exagerado, pero tienen mucha competencia con otras miles de cafeterías del estilo.
Una de las razones de que me guste Greenwich village en NY es la cantidad de cafeterías pequeñitas que me encantan.

Después de Washington vuelo a Orlando, luego a Rio de Janeiro y acabo en Brasilia. Estaré de vuelta en Madrid el día 18 de junio…