En un evento como ReNacer escuchas muchas historias. Algunas te quedan lejos porque son grandes multinacionales y no te sientes identificados con ellos. Sabes que nunca podrás llegar donde han llegado ellos porque no partes de la misma base.
Os doy un ejemplo sencillo: Habló Miquel Torres de la saga de los vinos Torres. Evidentemente yo no soy la quinta generación de ninguna familia vinicultora que vende vinos en 140 países.
Pero en la misma sección habló Francesc Blanch, de la Cooperativa de Capçanes. Un pequeño pueblo de 400 habitantes en la comarca del Priorat en Tarragona. Éste señor con cara de buena persona es el presidente de la cooperativa vinícola de su pueblo. Como todos los pueblos tan pequeños se quedan sin gente joven porque no hay trabajo. Al Señor Blanch y sus paisanos una palabra les cambió la vida.En una feria de vinos en Paris, alguien al probar el vino de Capçanes le dijo:”Este podría ser un buen vino Kosher”.
El vino Kosher es el que beben los judíos y que el proceso de elaboración se ha de realizar por judíos. Es decir, menos la vendimia, que se ha de hacer en un día, desde que la uva está en el tractor sólo pueden estar judíos en contacto con el vino.
Francesc Blanch volvió a su pueblo y juntó a los miembros de la cooperativa planteándoles lo que le habían dicho en Paris. Así podrían salir de la crisis, pero para ello tenían que hacer una buena inversión, lo que les llevaba a hipotecar sus casas, sus terrenos, sus tractores.
Puedo imaginarme como pudo ser aquella reunión. Ochenta agricultores delante de algo que se les quedaba grande, algo desconocido y tenían que hipotecar el pueblo entero. Además tenían que tirar una cosecha cada siete años como manda la ley del Torá y estos señores son catalanes… Pues como buenos catalanes decidieron arriesgarse con algo nuevo.
El señor Blanch en un escenario central rodeado por 250 personas que trabajan en temas de innovación, consiguió cautivar al público con su emotiva historia. Nos enseñaba fotos del rabino de la comunidad judía de Barcelona llevando el tractor de uno de los miembros de la cooperativa, mientras este le daba instrucciones para que no se diera ningún golpe. Fotos de cómo se precinta la entrada a las bodegas para que ningún miembro externo a la comunidad judía pueda entrar.
Después de 12 años elaborando este vino ya han conseguido tener la calificación del mejor vino Kosher cultivado fuera de Israel. Y el último año la autoridad máxima del judaísmo visitó Capçanes y lo declaró el segundo mejor vino Kosher del mundo.
Una historia de emotiva donde las haya, la superación de un pueblo frente a lo desconocido. Contaba Francesc al final de su intervención donde estaba muy emocionado, que para él lo mejor era que ahora los jóvenes de Capçanes se sienten orgullosos de ser del pueblo.
Cuando tuve la oportunidad de saludar a Francesc Blanch, lo felicité y le dije, que esa era la historia donde todos nos podíamos ver reflejados y la que nos motivaba a seguir.
Si tuviera que llevar a una gran multinacional o a la graduación de una “importante” universidad o escuela de negocios, llevaría la Señor Blanch a explicar la historia de cómo un pueblo apostó todo lo que tenían, por algo en lo que creyeron.