Llegada del Peace Boat a Barcelona
-Barcelona 18-12-2006, llegada del Peace Boat-
La llegada a Barcelona del Peace Boat fue un cúmulo de sentimientos. Los días previos en el barco había estado trabajando sin descanso. Preparé eventos sobre mi ciudad porque ya que los pasajeros tenían la oportunidad de que alguien les explicara por adelantado la ciudad que iban a visitar, me ofrecí voluntaria para organizar diferentes charlas. Traduje un vídeo de Gaudí del catalán al inglés, para que los CC (Comunication Coordinators) pudieran traducirlo al japonés. Con ese vídeo llené el teatro, tuve una hora y cuarto a gente mayor sentada en el suelo. Es de sobras conocido la pasión que sienten los japoneses por Gaudí. Al acabar el vídeo un pasajero me preguntaba, cómo era posible que viviera gente dentro de tales obras de arte, refiriéndose a las casas de Gaudí.
Por la noche hice una sesión hablando de Barcelona, de su historia, su arte, sus tradiciones,etc. Y además preparé el “Port Orientation” que era un documento con información sobre el puerto que íbamos a visitar para los voluntarios. Cada profesor preparaba uno y a mí me tocó mi ciudad.
Después de un día de eventos, alguns de los profesores me pidieron por favor que les enseñará el vídeo de Gaudí que no habían podido ver por la mañana en el teatro por solapamiento con sus clases de inglés. Así que con más moral que el Alcoyano les puse el vídeo e hice de comentarista en inglés.
Me fui a dormir tarde, queriéndome levantar pronto para ver la llegada del barco a Barcelona. Me levanté antes de las 7 y mientras me estaba duchando dieron un aviso por los altavoces que no pude entender. Al salir Karen me dijo: “Ya podemos salir”. Era la primera vez que el barco llegaba con una hora de antelación a puerto y atracaron sin problemas, así que me perdí la entrada a Barcelona. Llamé a mis padres que se encontraban en el atasco así que me fui a desayunar en la cubierta del barco con vistas al World Trade Center de Barcelona. Lugar donde tuve mi primer trabajo de informática y me pasé un verano entero odiando a la gente que venía de crucero a Barcelona mientras yo trabajaba y los veía por la ventana… Con el Peace Boat se me pasó el “odio” a los pasajeros de aquellos barcos.
Decidí salir a pisar mi tierra y ya tenía a mi tía y mi prima esperándome abajo. Llegaron mis padres y ya tuve un día familiar completito. Adelantamos la comida de Navidad una semana. Ya que yo estuve en Barcelona el 18 de diciembre del 2006 con el Peace Boat.

Este calamar es Jaime, un amigo mío con mucho arte que conocí en Alemania y que se plantó en mi casa ese día por sorpresa, ya que él vive en Madrid.

Mi tía siempre me hace detalles y me esperó con el ramo de flores en el puerto. Los tulipanes son mi flor favorita.

En el puerto se presentaron algunos de mis amigos de la universidad. De izquierda a derecha: Enric, Jorge, Ivan y Toni.

Y Ángel, otro de la universidad, al cual vieron algunas de las profesoras y me dijeron que era “Very good looking”…

Quince miembros de mi familia y Jaime con ellos, la armaron en el puerto. Cien globos de colores, todos los Hits habidos y por haber (”Cuando un amigo se va”,etc…). Fueron la atracción del puerto y los pasajeros les hicieron cientos de fotos. Al final del barco me lo recordaban mis alumnos como un momento que les había emocionado.
Un día redondo, que viví intensamente con la adrenalina a tope. Además al llegar al barco pasajeros, tripulación y voluntarios me venían a decir lo bien que se lo habían pasado lo que habían comido, etc. Así que me llené de orgullo y satisfacción de ver cómo mi ciudad se había portado bien. Siempre digo que mi mejor carta de presentación por el mundo es decir que soy de Barcelona.
“Oval” by Tadao Ando. Naoshima
En anteriores ocasiones he hablado de Tadao Ando, uno de los iconos japoneses de la arquitectura contemporánea. Hoy me voy a centrar en uno de las obras que diseñó para Naoshima. Posiblemente lo que más me gusta de Naoshima son sus edificios, porque son en sí una obra de arte.
El Oval es un anexo a la Benesse House y a su museo. Está diseñado en la forma que su nombre indica y intenta mimetizar la obra del hombre con la obra de la naturaleza. Dentro del Oval se encuentran 6 habitaciones para huéspedes, cada una de ella con alguna obra de arte en su interior. Para garantizar la intimidad de las personas que se hospedan en este anexo, sólo los huéspedes de la Benesse House pueden acceder a él.

Vista aérea del Oval. Aquí se puede apreciar su grandeza dentro del marco natural de Naoshima. Esta foto no es mía ya que no pude sobrevolar la isla (mi jet no obtuvo permiso a tiempo
), es de esté web.
Visité el Oval tanto de día como de noche y aquí os dejo algunas de las fotos que realicé:

Pasillo de entrada al óvalo central.

Puertas de las habitaciones del Oval.


Cascada integrada en el edificio.

De día cambia el color y se pueden apreciar los materiales en contacto con el agua y el verde de la naturaleza.




Naoshima Collection
Os dejo la fotografías de la mayor parte de obra “out-door” de Naoshima. Es parte de lo que se llama “Collection-Commissioned work”.

“Three Squares” de George Rickey.

“Drink a cup of Tea” de Kazuo Katase.


“Shipyard Works” de Shinro Ohtake.


Sigue siendo la colección de Shinro Ohtake “Shipyard Works”.

“Cylinder bisected by plane” de Dan Graham.

Y el resto es la Collection natural de Naoshima.


Pumpkin - Naoshima
Yayoi Kusama es una escultora/pintora japonesa famosa por su pintura minimalista y escultora de objetos en tres dimensiones. Kusama creo la pieza más fotografiada de Naoshima, la calabaza (pumpkin).

Para mí es una mezcla de algo tan simple (según se mire) como una calabaza amarilla grande plantada en medio de un marco de la naturaleza fantástico. El amarillo chillón contrasta con el azul del mar y consigue que sencillamente te guste.

La Pumpkin fue la primera escultura out-door (exterior) de Kusama.
Me levanté a las 5:30h para ver el amanecer y hacer fotos de las esculturas de la playa sin nadie alrededor.


Think, Think more and Sleep (Modificado)
El título del post es un logo de la Benesse House de Naoshima y realmente eso es lo que hice en mi estancia en este hotel. Voy a escribir una serie de posts sobre este lugar, así que prefiero introducir el lugar para poner a los lectores en situación.
Naoshima posee un marco único donde decidieron crear varios proyectos de arte y arquitectura contemporáneas. La isla es pequeñita y se puede ver en un día, pero aconsejaría quedarse una noche y disfrutar de dos días en la isla.
La primera obra de arte que os enseño es simple:


Rose de Yoshihiro Suda (2006).
Modificación:
He encontrado una foto del pasillo exterior donde estaba “rose”. Podéis ver las ventanitas en la parte derecha del pasillo.

Vistas de Tokyo
Vuelvo a estar en Tokyo y no me he podido reprimir nada más llegar a mi habitación de la planta 23 del hotel a hacer fotos de las vistas, así que os dejo algunas para que las drisfutéis.
Shibuya. Vistas de los almacenes 109, muy famosos entre los adolescentes japoneses.

Vista vertical desde la habitación del hotel sobre Shibuya.

Vista de Tokyo desde el hotel.

Shibuya cross. El paso de peatones más tansitado del mundo. Sale en la mayoría de películas occidentales ambientadas en Tokyo.

Primera cena con amigos: Micko y Héctor.
Me siento como en casa de nuevo. Lo único es que nos han cerrado el restaurante de sushi donde íbamos los tres ha pedir el máximo número posible de sushi de salmón. Micko tiene debilidad por ellos.
Dos años después…
La excusa por la cual empecé a escribir este blog fue mi llegada al país del sol naciente. Desde entonces no he perdido las ganas de seguir explicando mis historias. El segundo aniversario de mi llegada a Japón se cumple el próximo viernes día 15 de marzo.
He de reconocer que siento una gran pasión por Japón. Siempre digo que nunca me sentiré tan importante y especial como me sentí en ese país.
Personalmente soy una persona que no suelo echar de menos ni las cosas, ni los lugares. Admito lo que me aportaron, recuerdo con mucho cariño cada vivencia, pero no siento un vacío interior al pensar en Alemania o Finlandia (los otro países donde he vivido). Pero desde el momento que abandoné Japón empecé a echarlo de menos. En un año me he negado a ir a cualquier restaurante japonés por la añoranza que eso me supondría.
Mis amigos que han vivido en Japón y ahora están en otros lugares, todos coinciden en lo mismo. La experiencia que más les ha llenado en s vida es vivir en Japón.
Mucha gente me dice: “el Peace Boat debe ser lo mejor que has hecho nunca”. Evidentemente no le quito el mérito, ni la importancia que tiene la experiencia de haber dado la vuelta al mundo. Lo excitante que es vivir dentro de ese barco lleno de momentos mágicos. El Peace Boat es una experiencia absolutamente inolvidable!!!Pero surcando mares u océanos, estando en países alucinantes, nunca me pellizqué para creerme que estaba allí. En cambio muchas mañanas en un tren lleno de gente me pellizcaba para creerme que vivía en Tokio.
La vida me trata bien, reconozco que soy una persona afortunada. Mi madre siempre me dice: “lo que no te pase a ti..”. Bueno, he de decir que de nuevo he tenido que oír esa frase de mi madre, ya que me van a permitir celebrar mi segundo aniversario de la llegada a Japón en el lugar que más ilusión me hace estar en estos momentos. El viernes 15 de marzo estaré surcando de nuevo las calles de la ciudad a la que llegué justo dos años antes. Sí señores, aquí la menda se sube a un avión mañana (o hoy, son más de las doce) destino Tokio. Estaré en Japón dos semanas. Los primeros diez días por trabajo y los últimos por placer.
Tengo la agenda repleta de cenas con todos mis amigos!!!
No os podéis imaginar las ganas que tengo de volver a Japón!!!
Roma: últimas postales
Mi último día en Roma cuando la visité con el PeaceBoat lo dedicamos a ver los monumentos más antiguos de la ciudad. Los que muestran la grandeza de lo qué en su día fue el imperio Romano.


Gabriella y Marta en el forum (en latín, foro en español) .


El Coliseum

Vista del forum desde el Coliseum.

El interior de este emblemático edificio. ¿Os imagináis lo que pasó allí dentro hace 2000 años?

Gabriella, Marta y yo.

El arco de Constantino, o otro arco del triunfo de los que construían los romanos por todas partes.

La foto no me salió bien, pero el Moisés de Miguel Ángel junto a Vitoria de Samotracia son mis esculturas favoritas. Entre una y otra hay 17 siglos de diferencia. Pero las dos me resultan absolutamente poderosas. Por eso la primerza vez que fui a Roma, en mi guía no ponía donde estaba San Pietro in Vincoli, la iglesia donde está ubicado Moisés, así que no paré hasta encontrarla. En la visita del Peace Boat, quisé volver a verlo. Y supongo que será visita obligada en mis futuras visitas a Roma.

La bocca della Verita, que de ella cuentan muchas leyendas aunque la verdad es que era una parte de un acueducto romano.

El circo Máximo romano.

El puente Fabricio de la isla Tiberina y la despedida de esta ciudad. Me fui con tristeza por dejar amigos, pero con unas ganas increibles de llegar a Barcelona que fue el siguiente puerto donde paramos con el barco.
La noche sobre Roma
El caer de la noche sobre Roma hace renacer las ruinas. La iluminación de esta ciudad devuelve la magnitud real a sus antiguos monumentos. En Roma cada piedra tiene una historia y por la noche a cada una de esas piedras se les deja ser leyenda.

El forum


La piazza di Spagna


Puente de San Angelo sobre el Tíber

Castelo Sant Angelo
Roma
Llegué a Roma con mucho estrés por la carga de trabajo que tenía en el Peace Boat. El barco atracó en Citavechia a una hora en tren de Roma. Después de ayudar a varios japoneses a sacar el billete para Roma o Florencia, pude comprar mi ticket y dirigirme a la capital de Italia.
En mi ruta mediterránea visitando amigos, he de decir que en esta ciudad no tengo ni uno, pero dos amigas volaron desde Alemania para encontrarnos en Roma durante esos días. Eso es amistad!!! Así que nada más bajarme del tren me dirigí a su encuentro.

El punto de encuentro fue la plaza de San Pedro. En la foto estoy con Gabriella, que es italianíssima como dice ella. Aunque en Alemania tuvo que aguantar siempre que se creyeran que es española, porque aprendió a hablar por estar siempre rodeada del lado malo. Ya se sabe, ella aprendió español y nosotros ni una palabra de italiano…un desastre.

Y Marta, con la que aparezco en la foto en el Pantheon. Y parecemos familia por la ropa y la pose igual. Fue todo casualidad aunque las dos somos de Barcelona. Os podéis imaginar la brasa que les di explicándoles mis historias del barco y ellas aguantaron estoicamente.

De Roma podría escribir un blog entero, porque creo que cada piedra tiene una historia. Aunque básicamente nos dedicamos a patearla, que es lo mejor que se puede hacer.
En una de las visitas obligadas, la Fontana de Trevi nos encontramos a una parte de los GET.

Con Yoshi.

Karen tirando una moneda mientras pedía un deseo. Le puso el entusiasmo característico de ella… No sé si se ha cumplido su deseo. Le tendré que preguntar.

La Fontana di Trevi realmente me parece ostentosa y no me gustan las cosas que intentan aparecer lujuriosas. Pero tiene un halo de romanticismo y por eso me atrae.

Los teachers realmente no teníamos que pedir ningún deseo, porque estábamos cumpliendo un sueño. Y pedir más, es pedir demasiado.
Esperando noticias
Hace un año exactamente acabé mi vuelta al mundo. Nunca pensé que tardaría tanto en explicarla por capítulos, pero aun estoy en la mitad del viaje. En este tiempo el Peace Boat ha dado 3 vueltas completas y está en su cuarta. En el viaje actual el número 60 con una ruta de ensueño van varios amigos míos. Y seguramente bastantes pasajeros que repiten la experiencia. Para ese viaje dije que no cuando me contactaron de Tokio, no sin dolor. Cuando eres una viajera pasional, rechazar pisar la antártica no resulta fácil.
Tampoco me he arrepentido de mi decisión, no suelo hacerlo. Cuando escojo una opción no me planteo más como sería haber escogido la otra. Pero ayer recibí una noticia que me inquieto sobre el viaje 60 del Peace Boat. El viernes el barco estaba en South Africa y un autobús con pasajeros sufrió un accidente. El autobús cayó 10 metros por un acantilado. Al parecer sólo hay un pasajero con daños serios. Por ahora no tengo más noticias, he escrito a Japón para ver si me dicen algo más. La prensa japonesa no da mucha información ya que culturalmente no hablan demasiado sobre los problemas o malas experiencias. Espero tener más noticias mañana. Tampoco entiendo porqué en la web del Peace Baot pone que llegan mañana a South Africa. Os daré más noticias.
Paris
Para seguir mareando a mis lectores con mis idas y venidas, con si ahora pongo un post del Peace Boat o de donde habito en este momento, os diré que estoy en Paris. Y qué decir de esta ciudad de cafés con terrazas de mesas redondas y sillas bicolores, donde la gente se toma un buen café aún pasando frío, pero no importa, están en Paris.
Cuando camino y me envuelvo del estilo señorial de la ciudad del Sena, en mi cabeza resuena “La vie en Rose”. Me parece que estoy dentro de una historia romántica. Viniéndome a mi cabeza lo enamoradiza que soy cuando viajo. Me enamoro… de muchos lugares, pero reconozco que cuanto más viajas más difícil es que una ciudad te cautive.
Supongo que de alguna forma ella me responde porque las dos veces que he venido en los últimos tres meses me ha concedido una habitación abuhardillada sin yo pedirlo, aunque en mis suelos está algún día vivir una temporada en Paris en el último piso de un edificio estilo clásico.
Si alguna vez decido volver a irme al extranjero, no sé donde exactamente sería. Pero lo que si sé es que siempre me quedará Paris.
Trípoli II
Los colores de las especias, los vendedores insistentes, los olores de los puestos de te son algunas de las pequeñas cosa que me atraen de los países árabes. Libia o más bien Trípoli carece de un auténtico zoco donde se vean a los artesanos trabajando aunque paseando por las calles estrechas de la zona antigua de la ciudad encontré algunas tiendas con encanto.





Karen y yo decidimos perdernos por la ciudad. En las tiendas los vendedores (siempre hombre en estos países) me confundían por una conciudadana. Al hablarme en árabe directamente y yo no entenderles, me decían en inglés que parezco de Libia. Es algo a lo que me acostumbré durante el Peace Boat, porqué desde Jordania hasta Guatemala, la gente me hacía del lugar. Pero en un país donde todas las mujeres van tapadas por la tradición islámica y la presión conservadora del país, me sorprendió el hecho de que creyeran que era autóctona.

Karen fotografiando una calle cualquiera de Trípoli.

Fijaros que cerca del Arco de Marco Aurelio se encuentra un grupo del Peace Boat. Se pueden distinguir fácilmente por la camiseta naranja de la guía, que era Masae, un encanto de chica.

Una calle con nombre conocido.

Tomándonos un té y fumando shisa.
Cuando a media tarde nos encontramos con el resto de profesores, tres de las profesoras del Reino unido nos contaron su mala experiencia durante todo el día, ya que les había toqueteado, habían recibido miradas y les decían cosas en cada esquina. Es lo que tiene ser rubia en un país árabe que vive una dictadura. Así que las tres cuando encontraron a los chicos se quedaron con ellos todo el día como medida de protección. Así que mi físico versátil es mi medida de protección contra estos malos momentos que suceden en culturas demasiado opresivas para la mujer.
Abi, lo pasó especialmente mal, porque ya sufrió toqueteos en el campo de refugiados palestinos en Jordania y lo más sorprendente es que fueron niños los que se abalanzaron sobre ella a tocarla. Sinceramente, es algo que me parece asqueroso.

Un británico (Sam) ante el antiguo consulado de su imperio.

Sam y Sam
Ya comenté que los estadounidenses no pudieron bajar del barco, bueno realmente no pudieron salir del puerto, que es donde te piden el pasaporte para entrar en el país. Así que Yahaya, el chico medio japonés medio de Libia, invitó a sus amigos al barco para que estuvieran con ellos. Pasaron todo el día haciendo un intercambio cultural bastante fructífero entre personas de dos nacionalidades enfrentadas.
El resto de profesores les levamos unos pastelitos en compensación a la carga que tu nacionalidad te puede suponer en el mundo.

Los miembros del intercambio.
Un fin de semana cualquiera en la nieve
Unas semanas antes empieza la sucesión de los “Que” mails: Que si subimos a este apartamento, que si somos 6, que no que somos 7, que si 2 coches, que si me pasas a buscar a esta hora, etc. Llega el viernes tarde, recibes la llamada perdida en tu móvil que te indica que has de bajar con todos tus bártulos y te acuerdas del que inventó los deportes de invierno por el tamaño y peso del equipo. Pasa a buscar a uno, al otro, que si uno a comprado comida, que si otro no. La recogida del último es el momento crítico donde todos han de bajar del coche y empezar a jugar al tetris. Que si botas para un lado, que si botas para otro, que si los esquís en esta posición. Que no me chafes los cereales del desayuno. La adolescencia delante del ordenador sirve para algo y al final todo encaja.
Empieza el peregrinaje a las montañas. Y te das cuenta que hay muchos fieles por el camino y que han hecho el mismo proceso que tu. Ya se sabe que el camino que lleva a la fe no es un camino de rosas. Por fin llegas al apartamento y todos los miembros de la expedición están por fin de acuerdo en algo: “¡Que calor hace!”. Los hoteles de montaña intentan achicharrar a sus huéspedes con la calefacción por las nubes. Después te cobran más porque tienen saunas… pero si ya la sufres en la habitación.
Antes de ir a dormir empiezan los “ A qué”. A qué hora nos levantamos, a qué pistas vamos,…Riiiing!! Noooooo, no me puedo levantar!!!! Pero si hace 5 minutos que me he dormido!!! Siempre hay alguno del grupo que se hace de rogar.
Llegas a pistas y te das cuenta que los fieles están allí a la misma hora que tu. Que el proceso es el mismo: levantar la puerta del maletero, sentarte en el coche para meter los pies en la tortura de las botas de esquiar, te aparece en la mente la cara de los familiares del que inventó las botas de esquí. Consigues parecer robocop y te vas a las colas de forfaits. Parte del grupo va a la cola del alquiler de esquís y quedas en la cola del primer telesilla para subir por fin a la cima.
Subo, bajo, hace calor, hace frio, sol, sombra, hielo, me caigo…dolor, dolor. Que yo paro, que yo subo, que si esta pista, que la otra. Llegan las 5 y te vuelves a encontrar a los fieles sentados en los coches con la cara del placer que produce quitarse las botas.
Al día siguiente se repite la misma acción añadiéndole el camino de vuelta a casa que es la procesión más lenta porque todos los fieles bajan a la misma hora y ocupan todos los caminos que van a Roma, en este caso Barcelona.
Ya se sabe que la fe mueve montañas (con la cantidad de tortas, piños y caídas que se producen en las pistas de esquí, al final de temporada las montañas han sufrido desplazamientos fijo) y los fieles volveremos en breve porque sarna con gusto no pica.
Puertas de Trípoli
Seguramente un psicólogo haría una teoría sobre mi afición a fotografiar puertas. Además normalmente lo hago en países árabes y esto seguramente también entraría en la razón mística de ello. Sinceramente no tengo ni la menor idea de porqué me gustan, pero os dejo una muestra de fotos de Trípoli:















